Hace muchísimo tiempo, pero en serio muchísimo, cuando los
seres humanos aún no caminábamos por la tierra, antes de que existieran los
celulares, las casas, hasta los inodoros, vivían los animales en un perfecto
orden y equilibrio con su entorno. Pero ¿qué quiere decir equilibrio con el
entorno? Que si una ardilla quería comer algo, solo iba al árbol de avellanas
más cercano a su casita, agarraba una que estuviera madura, se la comía, ¡ñam
ñam ñam, que rica! Y su popó caía al suelo desde ese gran árbol, pero caía
justo sobre una semilla de avellana que nadie se comió, convirtiéndose en nutriente para la semilla y dándole vida a un
nuevo árbol de avellanas que a su vez le dio comida a muchas familias de
ardillas.
Entonces, hace muchísimo tiempo, cuando no habían celulares,
ni casas, ni inodoros y los animales
vivían en un perfecto equilibrio, la Madre Tierra dio paso a la evolución y
permitió que los hombres empezáramos a caminar por la tierra. Al principio lo
hicimos de forma torpe, pero poco a poco comenzamos a aprender y nos volvimos
unos expertos en el tema de caminar por la Tierra. Pero llegó un hada y lanzó
un hechizo que nos hizo olvidar que también nosotros somos animales, unos
animales muy sofisticados, pero hijos de la misma Madre Tierra que nuestros
hermanos los animales. Y empezamos a caminar queriendo apoderarnos de todo
cuanto veíamos: Ese es mi árbol, esa es mi flor, ese es mi suelo, ¡esa es mi
Avellana!
La Madre Tierra que veía a todos sus hijos con mucho amor,
empezó a ver que uno de ellos estaba comportándose de forma poco amable con sus
hermanos. La Madre Tierra primero lo observó, trató de ayudarlo a caminar en
equilibrio perfecto sin tomar más ni menos de lo que necesitaba, pero veía que
la sed del Ser humano se hacía insaciable: cada vez quería más, hasta lo que no
necesitaba. En ese momento la Madre Tierra, como buena madre decidió enseñarle.
Le pidió al más chiquitito de sus hijos que visitara al Ser humano, y en cuanto
se conocieron estos dos hermanos, el Ser Humano comprendió. A partir de ese
momento los animales volvieron a caminar por las tierras de sus tatarabuelos,
que no habían pisado desde que el ser humano las había reclamado como suyas, el
aire se hizo cristalino de nuevo y los picos más altos de las montañas, donde
duermen los gigantes, fueron visibles desde muy lejos, la abuelita agua se
limpió y trajo a las costas animales que no visitaban las playas hacía mucho, los
animales que estaban a punto de desaparecer de la faz de la tierra salieron de
lo más profundo de la selva y el monte a ver con sus propios ojos el silencio y
la paz que reinaban en las calles.
Y los seres humanos, resguardados en sus hogares, frente al
fuego, volvían a escuchar las historias de los abuelos, volvían a comer juntos
en la mesa, recordaban el placer que habita en lavarse los dientes sin prisa,
en leerle un libro a los pequeños, en ver a los ojos a su hermano y ver en
ellos a la Madre Tierra.
Por Maria Camila Leguizamo
macarila891@gmail.com
Actividad:
Observa los siguientes videos y luego responde las preguntas:
Ahora vamos a pensar un poco en lo que estamos viviendo en
este preciso momento, ahora que todos nos encontramos en nuestras casas.
Busca papel y lápiz y responde las siguientes preguntas:
1. Piensa qué cosas lindas has hecho ahora que estás en casa
con tu familia que antes no hacías
2. ¿Qué beneficio ha traído a la
naturaleza que los seres humanos estemos en nuestras casas?
3. Piensa en lo que acabamos de leer, ¿por qué crees que estamos en casa?
4. Si la Madre Tierra pudiera comunicarse con palabras ¿qué nos diría
a los seres humanos en este momento?
5. Un felino que se pensaba extinto, hizo
contacto con una persona, si el felino pudiera hablar, ¿qué crees que te diría?
6. ¿Recuerdas algún ejemplo de perfecto equilibrio en la
naturaleza? Si no, observa el ciclo de las plantas, la lluvia, las frutas que tienes en la nevera, o cualquier fenómeno de la Madre Tierra.

No hay comentarios:
Publicar un comentario